#El UniversoSeExpande y la ciencia también.

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Me vais a perdonar que recicle una imagen que tiene su tiempo pero que me venía que ni pintada para la ocasión, y es que os voy a contar una historia, en la que me vi envuelto este martes 10 de enero, que tiene cierta relación y que tuvo repercusiones insospechadas.

Todo empezó con una charla casual por «whatsapp» que mantuve con un amigo al que, por cierto, hacía siglos que no veía —aunque sería más adecuado decir que hacía meses que no leía. El caso es que, poniéndonos al día, acabé por mencionarle mis peripecias con este blog y también mi experiencia con Radio Skylab, que es sin duda uno de los proyectos que más me han enriquecido en 2016. Pues bien, en algún punto de la conversación, surgió el dilema que tantas veces he discutido con otras personas ¿Cuánta gente tiene interés por la ciencia? ¿Son una minoría o de verdad se están popularizando los contenidos científicos? Y sobre todo, ¿lo que hago tiene sentido?

¿Qué opinaba él? Su postura era bastante más pesimista que la mía. Mi opinión (que espero no esté muy sesgada) es que, si bien todavía hay mucho camino por recorrer, poco a poco se está despertando un afán generalizado por consumir divulgación. No voy a entrar ahora en el debate de si esta divulgación se malinterpreta, se tergiversa o se pervierte, ni tampoco quiero tocar el tema de la educación de mi país (que es España, por cierto), simplemente considero que la curiosidad innata del ser humano está ahí y, a pesar de vivir en un mundo sobre-informado, casi en sobredosis digital, a la gente le mola saber cosas interesantes. Con los nuevos tiempos llegan nuevas formas de comunicar y hay que recibir con los brazos abiertos todos los formatos que se presenten. Cuando leí las palabras de mi amigo, me sentí un poco decepcionado porque, en parte, sentí que tenía razón. Pero, no sé, quería hacerle ver que la ciencia despierta pasiones (y tener razón, que coño) y se me ocurrió postear en twitter, en ese maravilloso espacio de 140 caracteres, la petición que viene a continuación junto con una captura pertinente:

Y entonces mi universo se expandió porque a veces uno no es consciente de cómo está siendo recibido por terceras personas. La respuesta no tardó en llegar y fue abrumadoramente positiva: cientos de retuits, decenas de respuestas y un gesto generalizado por echarme un cabo. Quizá fuera por el cachondeo, quizá fuera por el potencial «zasca» o por amor a la ciencia. Me inclino a pensar que fue todo a la vez, y así sin darme cuenta, de entre las emergentes conversaciones, se propuso que tratáramos de llegar más lejos con un hashtag que nació de forma natural y, después de varias horas y un ritmo frenético donde traté, sin éxito, de estar al tanto de todas las respuestas, de todas las preguntas y de toda la actividad, #ElUniversoSeExpande se convirtió en trending topic nacional en un horario nocturno que lidiaba con programas de gran calada como MasterChef. Increíble.

Sinceramente, no me lo esperaba. A lo sumo tenía en mente algunos retuits que con suerte me servirían para argumentar que hay personas afines a la ciencia.  Pero esto superó mis expectativas con creces y, no sólo eso, porque además sirvió para hablar un poco de la expansión del universo: en breves dosis, tal y como permite Twitter, pero llegando a algunas personas a las que jamás hubiese alcanzado en caso contrario.

Y como no, la participación de tanta, tanta gente. Estos son sólo algunos ejemplos:

Me imagino que hablaré de esta experiencia en el próximo programa de radio Skylab (y de expansión del universo) Yo voy terminando con lo que, me imagino, algunos querréis saber: La reacción de mi interlocutor. Primero de todo, me llevé una bronca por publicar la imagen sin su consentimiento (a pesar de que recorté su imagen supongo que lleva razón) después, reconoció su sorpresa pero no ha cambiado de opinión. A su juicio, la captura se compartió porque a la gente le encanta dar donde duele y en todo caso se ha reafirmado en sus palabras.

Quiero recordarte amigo (espero que estés leyendo), que las razones que pudo tener la gente para participar en esto seguramente son múltiples. Te puede gustar el salseo, el fútbol y también la ciencia, todo a la vez. Si uno no cree en una causa, aunque sea un poco, no participa. Y todavía te podría dar la razón si se tratara solo del tuit, pero ese hashtag #ElUniversoSeExpande fue elevado a trending topic por personas a las que le gusta la ciencia o como mínimo sienten interés por la cosmología y eso, para mí, es suficiente.

A todos los que participaron de una forma u otra en este experimento improvisado, muchísimas gracias. Seguiré junto con Mola Saber aportando mi parte en esto de popularización de la ciencia.

Nos leemos.

Una opinión sobre el amor

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No me andaré por las ramas; el 14 de febrero debe ser unos de los días más hipócritas del año. Tirando de clichés, a lo largo y ancho del planeta, cientos de parejas celebran sus lazos emocionales, se regalan flores, disfrutan de cenas románticas y reafirman su amor.

O no.

Al menos en el hemisferio norte y gracias al análisis de la red social Facebook sabemos que en San Valentín se registra un incremento de rupturas amorosas que continúa a lo largo del mes de febrero y culmina al inicio de las vacaciones de primavera. La otra época del año donde triunfa el desamor es dos semanas antes de la navidad. Supongo que es normal, nadie quiere pasar sus vacaciones a disgusto.

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Gráfico extraído de La charla de McCandless en TED.

Todos los días se rompe algún corazón. A mi particularmente me ha pasado más veces de las que me gustaría reconocer y aunque ahora mismo estoy verdaderamente bien con mi pareja, nunca se sabe los derroteros por los que te puede llevar la vida. En mi opinión habría menos dolor y sufrimiento si no nos dejáramos arrastrar tanto por nuestros instintos. Con un poquito de madurez emocional se pueden evitar situaciones que, vistas desde fuera, están claramente abocadas al fracaso. Me imagino que esa es la trampa; casi nadie es capaz de ver su situación “desde fuera”.

El caso es que el mundo se mueve cada vez más deprisa, las dinámicas sociales son más globales y en la era digital tenemos más información y más formas de conocer a otras personas, de querer, de desconfiar, de obsesionarnos, de desear, de aprender otras historias y me imagino que los valores tradicionales de unión y matrimonio han mutado a algo mucho más…volátil.

Las cifras no dejan lugar a dudas: el matrimonio cada vez es más precario. Lejos de parecerme un dato preocupante, creo que tiene dos caras: por un lado las personas no están dispuestas a estar amargadas junto con alguien a quien no aman, por otro lado, los enamorados se precipitan cuando elijen a su compañero de por vida.

En mi país, España, tenemos una de las tasas de divorcios más elevada del mundo, más del 60%, junto con Portugal o Bélgica. La duración de los matrimonios y los porcentajes de estas separaciones varían mucho según el lugar del mundo: en México es del 15%, en Japón del 36% y en EEUU es del 51% por citar algunos ejemplos. Estos porcentajes dependen de la cultura, la religión, la situación económica y no necesariamente significa más o menos felicidad para las personas.

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Fuente: Divorce Demografhy

Al final lo único que interpreto y quiero trasmitir en realidad, es que el amor no es sólo un proceso que pueda desgranarse a través de datos estadísticos o de la ciencia, no sólo emerge de la entropía social como el resultado medido de unas ecuaciones matemáticas, no sólo es una interacción físico-química u hormonal del cerebro, no sólo es historia, arte o recuerdos; no se puede entender en una única dimensión cultural, no es objetivo, no es discreto y hay tantas variantes, probablemente infinitas, de lo que podemos concebir como amor que, mientras seamos humanos, seguiremos hablando de él con el mismo entusiasmo con el que hablaban nuestros antepasados.

Amad sin obsesión, sin rencor, sin resquemor pero con sentido común. Amad, que es posiblemente lo mejor que podemos hacer en esta vida tan corta.

30 aniversario de la tragedia del Challenger

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Cada año, en esta fecha, la NASA recuerda y honra el fallecimiento de los 7 astronautas del transbordador espacial Challenger, accidente ocurrido el 28 de enero de 1986. Hoy se cumple el 30 aniversario de aquel desastre.

No obstante, el Challenger no es la única tragedia relacionada con la carrera espacial. El 27 de enero de 1967, murieron 3 tripulantes de la misión Apolo 1, y el 1 de febrero de 2003 el Columbia se desintegraba en su reentrada en la atmósfera matando a otras 7 personas.

Los rusos también han sufrido pérdidas: en la Soyuz 1, su único tripulante moría cuando la nave se estrellaba en su regreso a la Tierra, el 23 de abril de 1967. Fue el primer accidente mortal en vuelo de la historia de los vuelos espaciales. Cuatro años después, perecían, también en su retorno, la tripulación de la Soyuz 11, otras tres almas perdidas en lo que sería la primera misión espacial tripulada para habitar una estación espacial (la Salyut 1)

Estos accidentes recuerdan que viajar al espacio y el sueño de la exploración más allá de la Tierra es un empresa difícil, costosa y peligrosa. A todos aquellos pioneros que dieron su vida para llevar a la humanidad a las estrellas…gracias.

El diagrama para conseguir una meta

objetivos

Esta es una entrada rápida y egoísta, algo que me será de utilidad para cuando no tenga ganas de ponerme las pilas. Es fácil perder el foco de lo que hacemos, dispersarnos en el día a día, procastinar o dedicar demasiado tiempo a tareas que en realidad no nos conducen a ninguna parte. Todos tenemos metas, en mayor o menor grado, y es bueno preguntarse a veces si nos estamos dirigiendo hacia ellas. No pierdas el rumbo, no te rindas.

Un saludo.