Fosfano en las nubes de Venus, un gas relacionado con la vida.

Primero el notición de Nature.

Un nutrido equipo de científicos del MIT y la universidad de Cardiff, usando los datos de los telescopios JCMT y ALMA, han encontrado fosfano (PH3) en las nubes de Venus.
A día de hoy, la presencia estacionaria de esta molécula es inexplicable por vías de producción abiótica. Esto significa, que se origina por fotoquímica o geoquímica desconocida, o bien, por una acción biológica análoga a la que ocurre por la presencia de vida en la Tierra.

Sí, vida.

Imagina un olor nauseabundo que sale de un pantano. El fosfano es un gas incoloro, combustible a 38 ºC (si hay comburente), que huele a ajo apestoso y, aquí en la Tierra, suele ser el resultado de la degradación de materia orgánica. Es bastante tóxico para los seres que respiramos oxígeno. Curiosamente, la presencia de PH3 en la atmósfera de un mundo rocoso, solo podemos explicarla, de momento, por la actividad de microorganismos. Los astrobiólogos consideran al fosfano como un biomarcador, dado que es un compuesto que se oxida y destruye con facilidad que debe ser restituido constantemente. En gigantes gaseosos hay mecanismos no biológicos en planetas rocosos, no tanto.

¿Significa que hay vida en Venus?
No corramos tanto. Y sin embargo, tenemos motivos para soñar un poco. Veamos:

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Astromito: Venus

Continuo con el siguiente cuerpo de la colección Astromito. Esta vez le toca el turno a Venus y mi pequeño guiño al ‘Nacimiento de Venus’ de Botticelli.

Cuando la tenga terminada, si alguno está interesado, indicaré cómo se puede conseguir completa. Un saludo y hasta el próximo Astromito.

¿Conjunción o alineación planetaria?

Desde ayer por la noche y hasta el 20 de febrero, cerca del amanecer y a ser posible lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, podrá contemplarse en el cielo, mirando al sur, una alineación de cinco planetas. Por orden de aparición y siguiendo el transcurrir de la noche primero brillará Júpiter, seguido de Marte; luego vendrán Saturno y Venus y finalmente, ya con el Sol a punto de salir, Mercurio.

Este último planeta será más difícil de observar ya que se sitúa bajo en el horizonte y, por su cercanía a nuestra estrella, quedará eclipsado en seguida.
Me he fijado que a veces la prensa utiliza los términos alineación y conjunción indiscriminadamente pero no significan lo mismo. Desde nuestro punto de vista, una alineación ocurre cuando tres o más objetos celestes forman una línea imaginaria en el cielo (aunque en realidad no tienen porque estar ni remotamente cerca en el espacio). Una conjunción, en cambio, tiene lugar cuando al menos dos astros se hallan en la misma longitud celeste de sus órbitas, digámoslo de manera burda, cuando están más cerca que nunca entre ellos. Para entenderlo mejor, la luna se halla en conjunción con el Sol cuando pasa entre éste y la Tierra.
Pero bueno, ya sean alineaciones aparentes en el cielo o conjunciones planetarias, no tenemos que preocuparnos por  consecuencias apocalípticas, ni alteraciones místicas. El único influjo digno de mención relacionado con estos fenómenos está en la belleza de lo que suele ser un maravilloso espectáculo celeste.
Nos leemos pronto. Un saludo.