¿Conjunción o alineación planetaria?

Desde ayer por la noche y hasta el 20 de febrero, cerca del amanecer y a ser posible lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, podrá contemplarse en el cielo, mirando al sur, una alineación de cinco planetas. Por orden de aparición y siguiendo el transcurrir de la noche primero brillará Júpiter, seguido de Marte; luego vendrán Saturno y Venus y finalmente, ya con el Sol a punto de salir, Mercurio.

Este último planeta será más difícil de observar ya que se sitúa bajo en el horizonte y, por su cercanía a nuestra estrella, quedará eclipsado en seguida.
Me he fijado que a veces la prensa utiliza los términos alineación y conjunción indiscriminadamente pero no significan lo mismo. Desde nuestro punto de vista, una alineación ocurre cuando tres o más objetos celestes forman una línea imaginaria en el cielo (aunque en realidad no tienen porque estar ni remotamente cerca en el espacio). Una conjunción, en cambio, tiene lugar cuando al menos dos astros se hallan en la misma longitud celeste de sus órbitas, digámoslo de manera burda, cuando están más cerca que nunca entre ellos. Para entenderlo mejor, la luna se halla en conjunción con el Sol cuando pasa entre éste y la Tierra.
Pero bueno, ya sean alineaciones aparentes en el cielo o conjunciones planetarias, no tenemos que preocuparnos por  consecuencias apocalípticas, ni alteraciones místicas. El único influjo digno de mención relacionado con estos fenómenos está en la belleza de lo que suele ser un maravilloso espectáculo celeste.
Nos leemos pronto. Un saludo.

El mito de la estrella de Belén

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Es difícil saber cuanto de verdad y cuanto de mito tienen las historias que nos llegan desde el pasado. La estrella de Belén no es una excepción y se han propuesto varias hipótesis para averiguar si la luz que guió a los sabios de oriente fue en realidad un fenómeno astronómico reseñable. Lo cierto es que cada año por estas fechas, el tema es recurrente y las explicaciones giran en torno a las mismas ideas, que en resumidas cuentas son las que siguen: que fue un cometa, que fue una nova o que se trató de una triple conjunción planetaria entre Jupiter, Saturno y la Tierra.

Como no voy aportar nada nuevo de lo que hay en wikipedia o en otros artículos de personas más entendidas que yo, sólo comentaré que si tuviera que elegir una explicación, sería la conjunción planetaria. Si de verdad hubo un acontecimiento celestial que sirvió para marcar el día del nacimiento de Jesús, debía ser lo suficientemente discreto como para que la gente no entrara en pánico al verlo, pero lo bastante significativo como para que unos señores dedicados a la astronomía, como se supone eran los reyes “magos”, lo tuvieran en cuenta.

Fuera lo que fuera, si es que fue algo, todos los acontecimientos que he mencionado situarían el nacimiento de Cristo, entre el año 7 y el año 5 antes de Cristo, valga la redundancia, según registros históricos. Paradójico cuanto menos.

En cualquier caso, felices reyes y que no os traigan carbón, o sí, y nos asamos una chuletas. Un saludo.