Eufemismo azucarado

La nutrición es posiblemente una de las áreas más confusas y cambiantes que puedes encontrar en Internet; lo mismo leemos un supuesto estudio alabando las propiedades nutritivas de cualquier producto, que encontramos un vídeo donde juran y perjuran que el mismo alimento produce cáncer.

Si te interesa la salud como es mi caso, es importante saber elegir tus fuentes de información, identificar a los profesiones que se mantienen al día con estudios serios y alejarte de charlatanes y falsos gurús cuya intenciones son más que dudosas. Para encontrarlos es importante poseer una buena base de conocimientos que te ayude a identificar quién está vendiéndote la moto o en cambio quién se preocupa por comunicar con rigor cualquier información que ayude a mejorar tu calidad de vida.

Si, por la razón que sea, no dispones de esta base, te aconsejo que vigiles el trabajo de Juan Revenga, Dietista-Nutricionista y Biólogo, y la persona que inspiró la imagen de hoy. Hace unos días me topé con un artículo suyo en El País sobre alternativas al azúcar y no podría estar más de acuerdo con él.

Quizá lo hayas escuchado ya, pero no está de más repetirlo: el azúcar es uno de los principales responsables de los problemas de salud en el siglo XXI. Simplemente tomamos demasiada y es una tarea casi épica eliminarla de nuestra dieta puesto que la industria alimenticia la utiliza en infinidad de productos. Ahora bien, cómo dice el señor Revenga, los sustitutos del azúcar que se venden en televisión como alternativas más sanas (dejando de lado los edulcorantes artificiales, que eso es otra historia) no son tan geniales como nos quieren hacer creer. Independientemente de sus propiedades nutricionales no deberíamos engañarnos cambiando el azúcar refinada por miel, por poner un ejemplo, y después pretender tomar la misma cantidad diaria sin consecuencias.

En serio, te recomiendo que leas su artículo ¿Existen alternativas sanas al azúcar?, que no tiene desperdicio. Saludos y… salud.

 

Factores de Riesgo Cardiovacular

Vamos a revisar algunos datos del instituto nacional de estadística: Alrededor del 30% de las defunciones ocurridas en el mundo son por culpa de enfermedades del sistema circulatorio. Las otras dos causas más comunes son el cáncer (28,4%) y enfermedades del sistema respiratorio (10,9%).

Por otro lado, los factores de riesgo que se asocian a una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular son en este orden: colesterol, hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, mala alimentación, obesidad, estrés y ansiedad o el consumo de drogas, entre otros.

Y tal y como quiero recordar con la viñeta de hoy, muchos de estos factores se pueden remediar con una dieta sana, ejercicio y buenos hábitos. En otras palabras; comer de forma equilibrada, descansar bien, no darse a excesivos vicios y mover el culo gordo del sillón. Seguro que no te he descubierto la pólvora pero recuerda que las decisiones que tomas pueden traducirse en años extra para disfrutar y una mejor calidad de vida. Si encima por el camino nos echamos unas risas, estupendo. Espero haber colaborado hoy con eso. Hasta la próxima. 🙂

 

Sobre la leche y la intolerancia a la lactosa.

Lo confieso, soy un intolerante sin remedio. Por suerte, lo mío no es ideológico, sólo padezco una condición genética algo molesta y de lo más común. Ya casi no puedo comer alegremente alimentos derivados de la leche y cuando cometo la imprudencia de “olvidarme” de este hecho, mi sistema digestivo me recuerda, de formas nada sutiles, que debo pagar un precio.

Hay gente que nace intolerante, y gente más tardía, como es mi caso.  Mi organismo está dejando de producir lactasa, que es la enzima que se encarga de romper la molécula de lactosa en dos partes: glucosa y galactosa, azúcares que el intestino delgado si puede absorber.  Sin embargo, debido a mi déficit de producción de lactasa no puedo procesar la lactosa como es debido y por tanto, soy incapaz de asimilarla. Y claro, las bacterias que viven en el interior mi intestino grueso se dan un banquete con ella y liberan ácidos orgánicos, grasas y agua, lo que significa para mí acidez, flatulencias y cagalera.

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Humor: La naranja es tu gran aliada.

naranja_antioxidante

Tomarse un zumo de naranja por las mañanas es un gustazo. Si antes ya había motivos para disfrutar de los beneficios nutritivos de esta fruta, ahora resulta que la naranja y otros cítricos como el pomelo, la mandarina o el limón, contienen muchos más antioxidantes de lo que se pensaba. Con esta imagen hago mi pequeño chiste sobre la noticia en cuestión.

Espero que os guste. 😉