Space Suite. Acércate al universo.

Este vídeo es otra pequeña joya de la animación dedicada al espacio.

El autor, Lucas Green, tomó imágenes de la NASA, de la sonda Cassini, el telescopio espacial Hubble y otras tantas, para crear esta demostración que forma parte de un proyecto mayor aún por concluir.

En esta muestra, podemos sobrecogernos con Saturno, sus lunas y anillos y observar como se mueve el sistema de vientos hexagonal de su polo norte. A partir del 0:40, sobrevolamos la superficie moteada de Japeto, otra luna con forma de nuez del gigante gaseoso para luego, en un cambio de plano, irnos directamente a nuestra Luna, sobre la montaña central del cráter Tycho.

Seguimos el viaje, siendo testigos de un tránsito de “Io” por delante del magnífico Júpiter, y de relámpagos desatados en su gran mancha roja, la tormenta más grande del sistema solar.

Finalmente nos sumergimos en el espacio profundo, entre las brumas de las titánicas nebulosas y la vía láctea. Simplemente precioso.

Via Bad Astronomy. Phil Plait.

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Wanderers, un increible corto sobre la colonización del sistema solar

No podía ser menos y, como otros, tenía que compartir esta maravilla. Wanderers es un corto de ciencia ficción que ha tratado el tema de la colonización espacial con mimo por la ciencia. Realizado a partir de información sobre otros rincones del sistema solar (salvando las licencias del artista Erik Wernquist) podemos ver como la humanidad se ha expandido más allá de la Tierra: por lunas como Encelado, Europa, Miranda o Japeto; en asteroides y colonias espaciales e incluso en la atmósfera superior de Saturno, donde las presiones y temperaturas permitirían el uso de dirigibles.

Todo esto con la voz en off de Carl Sagan narrando un extracto de su libro “The Pale Blue Dot” —El pálido punto azul—. Texto que os dejo aquí en español.

Yo lo he visto tres veces y fijo que caen algunas más. Un saludo.

“Con todas sus ventajas materiales, la vida sedentaria nos ha dejado un poso de inquietud, de insatisfacción. Incluso tras cuatrocientas generaciones en pueblos y ciudades, no hemos olvidado. El camino abierto sigue llamándonos quedamente, como una canción de infancia ya casi olvidada. Otorgamos a los lugares un cierto romanticismo. Esa atracción, sospecho, se ha ido desarrollando cuidadosamente, por selección natural, como un elemento esencial para nuestra supervivencia. Veranos largos, inviernos suaves, buenas cosechas, caza abundante; nada de eso es eterno. No poseemos la facultad de predecir el futuro. Los eventos catastróficos están al acecho, nos cogen desprevenidos. Quizá debamos nuestra propia existencia, la de nuestra banda o incluso la de nuestra especie a unos cuantos personajes inquietos, atraídos por un ansia que apenas eran capaces de articular o comprender hacia nuevos mundos y tierras por descubrir.

Herman Melville, en Moby Dick, habla en nombre de los aventureros de todas las épocas y latitudes: «Me mueve una atracción permanente hacia las cosas remotas. Adoro surcar mares prohibidos…»

Puede que aún sea un poco pronto. Puede que aún no sea el momento. Pero esos otros mundos –prometiendo oportunidades inconmensurables– nos llaman.

Silenciosamente, orbitan el Sol, esperando.”