Materia «ordinaria»

Hace no mucho me preguntaron que representaban algunos de los dibujos de la cabecera de este blog. Pues bien, espero que la imagen de hoy sea más esclarecedora. Llamamos «ordinaria» a la materia que nos conforma a nosotros y al mundo que nos rodea. Solo se necesitan tres partículas elementales —las más ligeras que hay—, dos tipos de quarks para dar lugar a protones y neutrones y, por otro lado, el electrón. Juntas interactúan para formar átomos, éstos moléculas y éstas, a su vez, todas las sustancias que podamos imaginar y más. Lo cierto es que no deberíamos llamarla ordinaria teniendo en cuenta que, a día de hoy, sabemos que solo representa un 5% de toda la energía del universo.

Si os fijáis bien, el resultado de la suma de las cargas de los quarks da como resultado una carga total, tanto para el protón como para el neutrón. La pregunta es: ¿No deberían repelerse algunos de estos quarks con cargas iguales? y además, ¿cómo pueden mantenerse unidos los protones y neutrones entre sí? El responsable es otra partícula, sin masa, llamada gluón que es la portadora de la fuerza nuclear fuerte que contrarresta la fuerza electromagnética.

Mola saber un poco sobre partículas elementales.

Planetas errantes

La palabra planeta proviene del latín que a su vez procede del griego antiguo πλανήτης y significa errante. Este nombre tiene sentido si consideramos que en la antigüedad se conocían cinco de estos errantes —Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno—, puntitos luminosos a simple vista que, comparados con el resto de estrellas del firmamento, se movían de manera extraña en el cielo. Como algunos sabrán o habrán adivinado, el término planeta errante es chistosamente repetitivo. De todas formas tenemos alternativas para elegir: vagabundo, huérfano, solitario (y dado lo difícil que son de detectar los llamaría ninjas). Creemos que el universo está plagado de ellos pero apenas tenemos observaciones que confirmen este hecho. Son objetos de masa planetaria que no están ligados a ninguna estrella concreta y van a su bola por el espacio interestelar.

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