La simulación de la vida. El primer animal digital será un gusano.

openworm

La simulación por ordenador siempre me ha parecido un recurso impresionante. No sólo por lo útil que es para el estudio de fenómenos complejos, sino por las preguntas filosóficas que llegan a plantearse. A medida que los ordenadores se han hecho más potentes, las simulaciones también lo han hecho hasta el punto en que, poco a poco el ser humano ha sido capaz de reproducir fragmentos de la realidad con una exactitud sin precedentes. De todas las maravillas que estudiamos, la vida es posiblemente una de las más enrevesadas y en computación los intentos para imitarla o al menos para reproducir sistemas análogos no son algo nuevo.

Hemos recorrido un largo camino desde los primeros autómatas celulares en los años cincuenta, pasando por el curioso juego de la vida de John Horton Conway, o el desarrollo de la química computacional avanzada en los años 70, que sentó las bases para que finalmente, en 2012, fuéramos capaces de simular una bacteria por primera vez.

Cada paso suma y el año que viene podríamos ser testigos del nacimiento del primer animal digital. En este caso la simulación de un gusano, el Caenorhabditis elegans, un nemátodo que se ha utilizado para diversos estudios genéticos debido a sus características físicas, ideales para facilitar la experimentación sobre él.

Es precisamente su condición de animal de laboratorio la que lo ha convertido en uno de los seres vivos más estudiados; se trata de una criatura básica que posee el cerebro más simple conocido, con una red de 302 neuronas conectadas entre sí a través de 6393 sinapsis —su conectoma—, un número ridículo si lo comparamos con el de otros animales. Es hermafrodita,  formado por 959 células —apenas un puñado—, y fue el primer organismo cuyo genoma fue completamente secuenciado.

Este nivel de detalle y simpleza hace que sea un candidato ideal para crear un avatar virtual que lo replique gracias al proyecto OpenWorm.

De esta iniciativa han nacido dos líneas de trabajo. Una es WormBot (nuestro amigo del video), un robot cuyo comportamiento es consecuencia de un cerebro digital que reproduce fielmente el cerebro del gusano. Hay que matizar que este artilugio no aprende de sus experiencias ya que su red neuronal está fija, no puede comer, defecar, reproducirse o morir. Esas funciones serán más apropiadas para su futuro hermano, WormSim, que vivirá en un entorno acuático virtual dentro de un ordenador. De momento WormSim se encuentra  en una fase inacabada pero ya han creado su cerebro y musculatura.

Suponiendo que lo consigan y WormSim llegue a ser una realidad, ¿Deberíamos considerarlo un ser vivo?

Sería feliz participando en intensos debates al respecto, pero de momento me contento con saber que la creación de organismos digitales permitirá análisis que ahora mismo no son posibles y quizá también ahorrarle el mal trago a algún bicho porque no será necesario experimentar con él.

¿Mola saber sobre simulación? Yo creo que sí. Un saludo.

Artículo basado en: First digital animal will be perfect copy of real worm. (NewScientist)

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2 comentarios en “La simulación de la vida. El primer animal digital será un gusano.

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